Con el reciente estreno de mi primer trabajo profesional como director, traductor y actor de doblaje, DICK FIGURES en Español, y muy interesado por la recepción del mismo entre la comunidad hispano-hablante, he querido estar en primera fila a la hora de leer todos y cada uno de los comentarios que iban llegando tanto al canal de Mundomondo (Versión española de Mondomedia) como a su “fan-page” de Facebook. Tragué saliva, templé los nervios y comencé a leer los comentarios y opiniones de los usuarios de ambas páginas webs. Estaba dispuesto a aceptar críticas. Tengo muy en cuenta que la única manera de mejorar es admitiendo que jamás haré un trabajo perfecto, y que la meta debería ser sencillamente hacerlo lo mejor posible.

Me alegró mucho ver que la audiencia autóctona española lo recibía con aplausos y vitores, y que la audiencia anglosajona disfrutaba escuchando a sus muñecajos preferidos hablando en un idioma diferente del cual podían comprender las 4 o 5 palabras que siempre repiten cuando nos imitan. Todo muy positivo. Pero entonces, me encuentro con una serie de comentarios que me entristecen, y mucho:
Señor 1: “a kien se le okurre doblar en “castellano” esta maravillosa serie KE MIERDA por ke no existe el boton de no me gusta o mas bien el de “NO MAMES”
Señor 2: “EL ACENTO!!!! D:!!!!… porqué español de españa…”
Señor 3: “no, seriously, is this official?? coz if it is. you chose the wrong spanish to translate to :S use neutral spanish, not spanish from Spain. the accent is too heavy and the slang too specific of the region :S Neutral Mexican dub is the way to go!”
Solo destaco estos 3 comentarios. Realmente no hay muchos más entre todos los que se recibieron en la página oficial de Dick Figures en Facebook, pero estos 3 en concreto representan a un gran porcentaje de individuos repartidos por toda la geografía hispanohablante (Entre la que, por supuesto, incluyo España) que, aparentemente, jamás serán capaces de ver lo positivo de tener una lengua tan rica como el Español.
La tendencia natural de las personas es la de establecer una relación y una cierta afinidad con un grupo con el que te sientas representado. Es normal: nacemos en un pais, en una ciudad o pueblo, elegimos una religión (o no), un equipo de fútbol, un color, un grupo o cantante preferido… etc. Estamos marcados de por vida por estas características que nos hacen únicos y nos distinguen de los demás. Pero estas características no nos convierten instantáneamente en enemigos de los que no compartan tus intereses. Y es precisamente esta una de las cuestiones más preocupantes con el tema de los diferentes modalidades del español en el mundo, y más en concreto, su representación en los doblajes para cine y televisión.

Existe un argumento aparentemente irrebatible, tanto por su simplicidad como por su lógica: “Si eres español, te gustará más el doblaje de España”. Pero esto no es verdad. Es más; esta tendencia nos aleja de lo que realmente importa, y es la búsqueda de la calidad.
A muchos detractores del doblaje latino parece olvidárseles que gran parte de su infancia la pasaron frente al televisor viendo dibujos animados doblados en Latino-américa y dudo mucho que por entonces cuestionaran su calidad ni se plantearan si esas voces tan graciosas sonarían mejor en español de España. Para ellos, este es su elefante rosa, el capítulo de sus vidas que intentan ignorar, porque saben que no serían capaces de admitir lo difícil que se les haría escuchar a Pedro Picapiedra con otra voz que no fuese la latina, o a Merlín el Encantador con otra voz más castiza, o al increíble Sebastian de La Sirenita sin un acento tan peculiar como el que tenía. En España crecimos viendo dibujos animados doblados en latino-américa. Y nos gustaban. Es un hecho.
Pero espera un segundo, ¡eso no era un doblaje latino! ¡Usaban un Frankenstein lingüístico bautizado “Español neutro”!
- ¡Ojo, Señor 3! Es “Español neutro”, no “mexicano neutro”. El mexicano no es un idioma. En el momento en el que lo llamas “mexicano”, deja de ser neutro. Español no quiere decir que sea de España. *guiñito*
Cuando hace ya 60 años se debatió la cuestión de usar un español estandarizado, sobre todo para su difusión en los medios audiovisuales, se partió de una base aparentemente sólida, aunque no dejaba de ser un arma de doble filo: el español neutro prescindiría de modismos que lo ubicasen instantáneamente en un punto concreto del mapa, por lo que toda la geografía hispana quedaría complacida con el uso de esta nueva “versión” del Español. Y por un lado tenían razón: ante la ausencia de modismos, este español no le sonaría mal a nadie. Pero esta solución traía consigo un gran problema: ante la propia ausencia de modismos, la naturalidad de las expresiones más comunes tendrían que ser reemplazadas por palabras alternativas que jamás nadie antes había escuchado para cierto tipo de situaciones. ¿Os suenan expresiones como…?:
“¿Qué demonios?” - “¡Diablos!” – “¡Córcholis!” – “¡Cielo santo!” – “¡Maldita sea! – etc…
Haced un ejercicio de memoria e intentad recordar la última vez que escuchasteis a alguien usar este tipo de expresiones en una situación cotidiana. Probablemente, a no ser que se tratase de una broma, no lo habréis oído nunca. Este es el lado oscuro de ese gazpacho de buenas intenciones llamado “Español neutro”. Tomemos esta escena de Pulp Fiction, adaptada al español castellano y al español neutro como ejemplo:
Jules: Don’t blaspheme!
Vincent: Goddammit, Jules.
Jules: I said don’t do that.
Vincent: You’re fuckin’ freakin’ out!
Jules: ¡No blasfemes!
Vincent: ¡Hostia puta, (OFF) Jules!
Jules: He dicho que no hagas eso.
Vincent: (DL) Oye ¿por qué coño te cabreas tanto?
INGLÉS:
Vincent: Jesuschrist!
Jules: Don’t blaspheme!
Vincent: Goddammit, Jules.
Jules: I said don’t do that.
Vincent: You’re fuckin’ freakin’ out!
CASTELLANO:
Vincent: ¡Santo cielo!
Jules: ¡No blasfemes!
Vincent: ¡Hostia puta, Jules!
Jules: He dicho que no hagas eso.
Vincent: Oye ¿por qué coño te cabreas tanto?
NEUTRO: (Ver aquí)
Vincent: ¡Jesucristo!
Jules: ¡No blasfemes!
Vincent: ¡Maldita sea!
Jules: Dije que no hicieras eso.
Vincent: Oye ¿por qué estás abandonándonos?
NOTA: Pese a que el doblaje neutro de Pulp Fiction (Rebautizado “Tiempos Violentos”) clama ser “Latino”, dudo mucho que lo sea. La ausencia de expresiones locales lo confirma.
Si bien es cierto que la versión neutra es cómoda de escuchar para cualquier hispanohablante, su efectividad queda totalmente en entredicho en el momento en el que ignora palabras como “Goddammit!” o “Fuck” en una película de Tarantino. Es como dejarle la tercera teta a la chorba de Desafío Total y quitarle las otras dos. Si, seguiría siendo algo único y especial, pero no sería igual de efectivo. Personalmente, hubiera preferido escuchar algo como “no mames” en vez de “maldita sea”.

Un doblaje localizado se ha de juzgar como algo independiente del resto. No puedes comparar un doblaje latino con uno español de la misma manera que no puedes comparar uno español con uno alemán. Se van a usar expresiones y palabras diferentes, únicas para cada zona. Es la clave del asunto. Simple y llanamente.
Os propongo un ejercicio de concienciación: pensad en cual es la próxima película que queréis ver y, a ser posible, vedla en otra modalidad del español a la que estáis acostumbrados. Os sorprenderá lo tolerante que sois en realidad con algo que por autosugestión pensabais que no seríais capaces de soportar.
Entenderéis ahora que el Español neutro no es la solución, sino una simple y desilusionante panacea que ha caído en desuso, al menos en lo que a los doblajes se refiere. Según tengo entendido, esta modalidad se sigue usando en otros ámbitos, aunque tan solo en textos escritos.

Por eso, en la actualidad, se han establecido 4 españoles estandarizados para satisfacer la demanda de todo el territorio hispanohablante: el ibérico (o europeo), para España; el mexicano para México; el rioplatense para Argentina, Paraguay y Uruguay y otro para el resto de los países de habla hispana en Latinoamérica.
Somos, seguramente, unos de los idiomas más mimados en lo que a doblajes se refiere. En otros idiomas, como el Inglés, lo normal es el uso de sus dos formas más comunes: la británica y la americana (sobre todo la segunda). O en el francés, con el de Francia y su variante de Quebec. Sin embargo, ¡en español podemos disfrutar de hasta 4 variantes! ¡Podemos ver una misma película es 4 modalidades del español diferentes! ¿No es eso una prueba irrefutable de la riqueza de nuestro idioma? ¿Por qué renegar de las demás modalidades? ¿Por qué convertir esto en una batalla innecesaria? ¿Por qué despreciar el trabajo de unos actores profesionales por el simple hecho de no ser de tu país y de no hablar como tú? ¿Por qué odiamos tener opciones? ¿POR QUÉ ODIAMOS LAS OPCIONES DE LOS DEMÁS?
En resumen: Comprended que vuestros estándares de calidad no son los mismos para todos los hispanohablantes. Recordad también que existen buenos y malos ejemplos en todas las modalidades del español, y ninguno de estos ejemplos representa a los demás.
Disfrutad de vuestras opciones.
FUENTES:
WIKIPEDIA - http://es.wikipedia.org/wiki/Espa%C3%B1ol_est%C3%A1ndar
LLUIS VIVES - http://www.lluisvives.com/servlet/SirveObras/cine/01937418439038293090035/p0000001.htm